Toda vez que el presidente del gobierno se digna, por fin, escribirme a mí, un humilde ciudadano, una carta, no puedo menos que dejar de responder. Sería lo contrario de muy mala educación,  dada la tradición del género, cuya premisa es que alguien escribe a otra persona con la evidente intención de suscitar y recibir una respuesta. Así ha sido desde San Pablo a los Tesalonicenses, y no seré yo quien interrumpa tan brillante trayectoria.

En primer lugar, querido presidente, nadie te acosa ni mucho menos derriba (al menos de momento); lo que hay son personas ejerciendo su legítimo derecho a la denuncia y a la acción política; el mismo que tú has argumentado para justificar aritméticas parlamentarias de dificilísimo encaje en la mentalidad democrática del ciudadano medio, o que argumentan algunos partidos con los que no tienes empacho en congeniar cuando dicen que España no es una democracia plena, o que los asesinatos de Ernest Lluch y Tomás y Valiente fueron parte de la respuesta (¿lógica?) de una banda armada a un conflicto político.

No hay, pues, conspiración cósmica; solo una denuncia admitida a trámite, y si tanto temes su planteamiento lo único que haces es levantar sospechas. Arremolinándote como un bailaor ofendido no haces más que levantar polvareda, cuando deberíamos esperar de ti la misma sabia calma y parsimonia con la que has capeado vendavales mucho más intensos.

Tu política jamás ha estado orientada al bien común. Para ti, la virtud siempre ha sido un disfraz de tu necesidad: conquistar o mantener el poder. Tu trayectoria es la mejor ilustración de aquel dicho: «La clave de todo es la sinceridad: en el momento en el que consigues fingirla a la perfección, nada se te resiste».

En fin, lo que es seguro es que has conseguido animar el fin de semana hasta extremos mediáticos cercanos al frenesí. Cientos de miles, millones, de españoles nos pelearemos durante cuatro días. Unos, defendiéndote, y otros deseando que por fin llegue el día de librarse de ti. Será buen momento para los anunciantes.

La única decisión que entendería el próximo lunes sería la de tu dimisión y convocatoria de elecciones, para dar a la ciudadanía a la que has escrito esta carta unilateral la posibilidad de respuesta colectiva.

Espero que así sea.

Cordialmente,

Alberto Goytre, ciudadano.

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