La Historia de EC Comics editada por Taschen es uno de los libros imprescindibles para entender la cultura popular de la primera mitad del siglo XX. Cubre el periodo de mil novecientos treinta y tres a mil novecientos cincuenta y seis. Su autor es Grant Geissman y es un libro de gran formato.

Nada más abrir la portada comprendemos claramente de qué va: marcianos, monstruos, asesinos, ciencia ficción y horrores a raudales ilustrados de la manera más convincente y melodramática posible. La primera parte cubre los años del treinta y tres al cuarenta y siete, cuando la editorial se fundó y fue dirigida por Max Gaines.

Su intención era crear comics básicamente educacionales, instructivos, y de ahí el propio nombre de la editorial Educational Comics, EC Comics. Las escenas de la Biblia y de la historia americana o mundial predominan en esta fase de la editorial en la que consiguió consagrar su modelo de negocio.

Mientras el padre Max Gaines, a quien vemos en esta foto, trabajaba de esta forma en pro de la educación americana su hijo Bill, a quien vemos en estas otras, se divertida de lo lindo y disfrutaba de la fortuna familiar.

Sin embargo, el padre Max sufrió un accidente de navegación mortal cuyas causas aún no han sido esclarecidas, al ser embestida su nave de recreo por otra motora a toda velocidad en el lago dónde disfrutaba un fin de semana.

Este trágico accidente provocó que Bill Gaines tuviera que tomar apresuradamente las riendas del negocio. Al principio, el heredero no quería saber nada ni de cómics ni de industria editorial, pero poco a poco fue cogiéndole el gustillo.

Eso sí, su interés no estaba tanto en lo educativo o instructivo cómo en el entretenimiento puro, y así la E de Educacional pasó a ser de Entretenimiento. El gusto personal de Bill Gaines orientó progresivamente los estilos de dibujo a mayores dosis de truculencia, acción y dramatismo, lo cual además se vendía de perlas.

EC Comics puso el rumbo hacia un género de turbulencia terrorífica que alumbró cabeceras cómo las míticas Cuentos de la Cripta o La Bóveda del Horror.  Cada paso de página de este magnífico libro supone una vuelta de tuerca adicional en el diseño de escenas escalofriantes y macabras -escenas que hoy no resultan casi enternecedoras, dado lo mucho que el horror todavía ha progresado en los últimos setenta años.

Dibujantes tan hábiles como Al Feldstein, Jack Davis o Johnny Craig resultaron decisivos en la colaboración con Bill Gaines para la producción de estas obras maestras del cómic terrorífico.

El éxito editorial fue enorme, pero como suele pasar se les fue un poco de las manos. Las publicaciones de EC Comics se hicieron tan populares y alcanzaron tal difusión que la sociedad bien pensante empezó a preocuparse por su impacto en las tiernas mentes juveniles.

En 1948 el psiquiatra Fredric Wertham público el estudio Psicopatología de los libros de cómics generando un debate que dio lugar a la creación de una asociación de editores de comics con el objetivo de autorregular las publicaciones para evitar ir demasiado lejos.

Después, una nueva publicación de Wertham en 1954, La seducción de los inocentes, originó una comisión de investigación en el congreso estadounidense sobre delincuencia y violencia juvenil, comisión en la que se identificaron a los cómics como influencia negativa y dañina.

Bill Gaines fue llamado a declarar ante esta comisión, y las actas de sus declaraciones no tienen desperdicio. Cuando el fiscal sostuvo ante él una magnífica portada con cabeza de mujer decapitada y hacha sangrente, y le hizo la pregunta «Señor Gaines, ¿cree usted que este dibujo podría calificarse como de buen gusto?» Gaines respondió sencillamente «sí; para un amante del género de terror indudablemente es de buen gusto».

Pero a pesar de su brillante defensa ya sabemos que difícil es luchar contra la moral bien pensante en cualquier tiempo y momento. Aquélla audiencia fue principio del fin de EC cómics. Se impuso una censura previa a la publicación entre cuyas normas estaba por ejemplo que en la portada no pudieran aparecer las palabras horror, terror o raro (weird). Obviamente las principales publicaciones de EC Comics tuvieron que desaparecer.

El cómic evolucionó después hacia el modelo Marvel con superhéroes defendiendo los valores de una América líder no solo del mundo sino del universo.

Hoy en día cualquier informativo de televisión a mediodía nos bombardea con historias y escenas muchísimo más horripilantes que cualquiera de las portadas de los Cuentos de la Cripta o la Bóveda del Horror. Por eso, repasar este libro editado resulta curiosamente instructivo y nos hace comprender muchas cosas sobre la historia de la cultura del siglo 20, de la cual somos naturalmente herederos.

Por cierto, la figura del psiquiatra Fredric Wertham es también sumamente interesante, y trasciende con mucho -para bien- la figura de un censor moral. Los interesados pueden consultar el artículo La Señal de Caín en este mismo blog.

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