Hay casos -seguramente la mayoría- en los que el traductor, en vez de traidor, es un formidable aliado para el escritor. La traducción de Zothique de Clark Ashton Smith (ed. Valdemar Gótica) llevada a cabo por Marta Lila Murillo es uno de ellos.

La crítica coincide en que entre los atributos que hacen de Ashton Smith un gran escritor está su vocabulario. También es magistral en las tramas, siempre originales: da la impresión de que podría prolongar indefinidamente los cuentos de Zothique sin que la trama se resienta en absoluto; basta leer para ello El viaje del rey Euvoran, del cual nos vamos a ocupar ahora precisamente por la cuestión léxica y para aplaudir la calidad de la traducción.

Fijémonos en el párrafo que describe la partida de las naves del rey:

«Cuanto todo estuvo preparado, el rey Euvoran subió a bordo de la nave insignia de la flota, que era un alto cuatrirreme pertrechado con remos de palo fierro y velas de byssus tupidamente tejido y tintado de color escarlata amarillento, y una larga flámula en el palo mayor, con el pájaro gazolba con sus colores naturales sobre un campo de cobalto celestial.» 

Por lo pronto fijémonos en la precisión de dos términos: pertrechado -referido al instrumental de los barcos- y campo referido al fondo de un motivo heráldico. El uso preciso de estos términos amplifica la resonancia de la frase; cualquiera estará de acuerdo en que si en vez de pertrechado se hubiera traducido equipado, o incluso dotado, o armado, se perdería esa plástica resonancia de brea y madera que tiene el término elegido. De la misma forma, si en vez de campo leyéramos fondo, toda la evocación heráldica -con todo lo que aporta en un relato fantástico acerca de un rey- se perdería.

En segundo lugar, es muy posible que para la mayoría de los lectores (para mí al menos) haya al menos tres palabras en la frase desconocidas hasta entonces: byssus, flámula y gazolba. La tercera queda despejada por la lectura de las páginas anteriores; sabemos ya al llegar a esta frase que es una especie ornitológica inventada por Ashton Smith. Pero esto mismo nos hace dudar si las otras dos serán reales. Podemos admitir con facilidad que igual que inventó la especie de pájaro invente un tejido para las velas y un elemento indeterminado para coronar el palo mayor; podemos continuar la lectura con fluidez admitiendo que serían palabras de significado solo conocido por los habitantes de Zothique. Pero en este caso no es así. Según la wikipedia, «el biso (en latín byssus) es una fibra natural obtenida de los filamentos que segregan ciertos moluscos como la nacra (Pinna nobilis) o los mejillones (Mytilus spp.) para adherirse a las rocas en la zona de marea. Su elaboración se desarrollaba en el área mediterránea (TarentoApulia —en el sur de Italia— y la isla de Cerdeña). Desde 1992 este molusco es una especie protegida en la Unión Europea y Croacia.» Y una flámula resulta ser una «pequeña bandera, generalmente triangular, que se pone como adorno. La raíz también latina del vocablo parece evidente: evoca una pequeña llama horizontal ondeando en el mástil.

Clark Ashton Smith tradujo Las Flores del Mal, de Baudelaire -quizás El Jardín de Adompha, otro de los relatos magistrales de Zothique, es un secreto homenaje al francés. Y es el propio Clark el que informa, en carta a Sprague de Camp, que «el idioma  principalmente hablado [en Zothique] tiene bases en la raíz indoeuropea y desciende ampliamente del sánscrito, el griego y el latín.» (Información ampliada sobre esta carta y su autor, aquí).

Y así todo el relato: más adelante leemos que los mascarones de proa eran de casuarina: «un género de arbustos y árboles perennes compuesto por una quincena de especies –monoicas o dioicas– aceptadas, de unas 35 descritas«, según Wikipedia.

Quiero por tanto rendir tributo no solo al escritor, sino también a la traductora que ha sabido reflejar en castellano esa riqueza léxica, trasponerla sin hacerle perder un ápice de su eficacia.

Os dejo con otra frase de Ashton, mucho más breve y contundente, pero igualmente impresionante. Pertenece al relato El engendro de la tumba, también en Zothique. Pocas frases recuerdo tan certeras y resonantes a la hora de describir un monstruo: La cosa era como un sueño blasfemo de un demonio demente.

De acuerdo, una más, con resonancias gastronómicas, en La isla de los torturadores: «Le forzaron a respirar volutas de vapor de braseros en los que ardía bilis reseca de dragones y adipocira de caníbales muertos sobre leños de madera fétida». Es como un plato de nouvelle cuisine, ¿verdad? Os dejo ya averiguar lo que significa adipocira.

​(Imagen del post, fotorretrato de Ashton Smith (1893-1961) en su juventud.)

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