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Llevo varios días preparando la grabación de «Caravaggio y los pintores del norte», que Reportarte llevará a cabo el próximo fin de semana. Como siempre que tengo el privilegio de grabar una exposición en el Museo Thyssen, en los días previos a su apertura oficial, el vértigo del contacto íntimo con el arte me lleva a querer documentarme al máximo.

Caravaggio, según mi padre, es ni más ni menos que el Bach de los pintores. Un genio que ha dormido en relativo desconocimiento hasta fechas recientes, uno de esos casos de historia del arte en los que hacen falta varios siglos de perspectiva para comprender y ubicar la grandeza y la innovación de un artista en particular.

Obvia decir que con semejante carta de presentación mi impaciencia crece. Hojeo uno de esos libros anacrónicos y casi malditos de su biblioteca, los «Locos Egregios», de Juan Antonio Vallejo-Nájera (Ed. Dossat, 1977), y me encuentro con una observación que llama poderosamente mi atención.

Se refiere al emparejamiento de dos de los cuadros de Caravaggio, el «Muchacho con un jarrón de rosas» y el «Muchacho mordido por un lagarto», que ilustran este artículo.

Tal y como observa Vallejo-Nájera, la similitud de ambos encuadres y composición hace que verlos lado a lado produzca una sensación casi cinematográfica: el modelo estaba posando y de repente le picó un lagarto, o un bicho, una araña, una avispa quizás, mientras sus dedos aburridos acariciaban el jarrón de rosas. Su gesto entonces se tensó con el reflejo instintivo del dolor ante la picadura, y Caravaggio supo ver que ahí «había algo». Supo ver que el instante microscópico de la reacción ante la picadura era en sí mismo objeto de interés artístico. Que no interesaba tanto la composición posada del muchacho con sus flores y su aburrimiento como la maravilla del movimiento espontáneo y rapidísimo ante la picadura del bicho. Y consideró que ese relámpago merecía ser pintado.

Quizás pueda decirse con justicia que ese pensamiento de Caravaggio, su atención a la frivolidad de la picadura, es uno de los puntos de partida del arte moderno. Y a lo mejor, ¡hasta del cine!

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One Response to Caravaggio y el instante

  1. Alfonso Goytre dice:

    Estoy completamente de acuerdo con tus observaciones y sigo creyendo que cuanto mas se conozca la Pintura de Caravaggio, mas va a aumentar su prestigio, para convertirse en la figura principal del Barroco.- Muchos cuadros de Velázques tienen rasgos de Caravaggio; el gran maestro español, no habría tenido reparo en firmar algunos cuadros del italiano.-
    Espero con impaciencia la Exposición que se va a hacer el Thyssen.-

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