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La foto es estática, claro, y bonita: una construcción de madera en medio del mar, entre dos islas, con el rojo carmín de sus columnas y la graciosa proporción de su arquitectura. La rama del pino revela la escasa distancia desde la costa. Es como un símbolo «kanji» (ideograma japonés) entre la esfera del aire y la del agua, y uno piensa que debe tener algún significado, claro.

La panorámica es aún mejor.

Miyayima-2

Nos sirve para ubicar la construcción en el contexto de marea baja donde toma pleno sentido.

Miyayima es uno de los lugares más visitados y preferidos por los propios japoneses. Es un pueblín de muy pocos habitantes, enlazado por ferry a pocos kilómetros de Hiroshima. La atracción principal -que no la única- es esta construcción enclavada en el mar, a modo de puerta o carácter escrito.

Es una puerta, de hecho. Cuando la marea baja -y cuando se vuelve la vista hacia el punto tras la nuca del fotógrafo- se advierte en tierra un complejo de templos y altares al que peregrinaban en ofrendas pescadores y simpatizantes; la puerta marítima de Miyayima es sólo el punto de inicio de un recorrido que queda oculto con marea alta.

El vídeo lo muestra mejor, ¿verdad? La fotografía es estática.

Eso es justamente lo que quería contaros. La magia de las mareas. Cómo lo inaccesible en marea alta se desnuda y ofrece con bajamar. Cómo las oportunidades son cuestión de fases lunares. Cómo una postal bonita pero una de tantas al fin y al cabo puede esconder en su inmovilidad el verdadero encanto de un destino, un objeto, una persona: en el caso de Miyayima, la magia se revela sentándose en el muelle con una Kirin en el regazo y dispuesto a degustar el lentísimo y fascinante ondular de las olitas cuando llegan cada vez más cerca o lejos, la pulsación de la marea, corazón de la tierra con pulso lunar.

Así que ya lo sabéis: la fotografía, con toda su precisión y belleza, no siempre cuenta la verdadera historia. El vídeo es más fiel.

One Response to El viaje a Japón, 5: Miyayima

  1. Alfonso Goytre dice:

    No los he leído: me los he bebido y los cinco me han parecido una maravilla, Alberto.- Te agradezco mucho que me hayas llamado la atención sobre estos comentarios acerca de tu viaje a Japón, que ve que te ha enamorado.-

    Muchas gracias y un beso.-

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