Sería mucho decir que le conocí. Yo ví

a Rafael Alberti, una vez, por la calle. Cerca

de la Plaza de España, en Madrid, hacia 1980.

Él iba solo, y yo también.

¿Sabéis cuál es la Plaza de los Cubos?

Está en Princesa, y se llama así

porque tiene en su centro unas fuentes de falso granito

cúbicas. Es un entorno de lo más urbano. Se rumorea

que en los edificios cercanos se practica

la prostitución. Ví a Rafael Alberti, una tarde,

hacia 1980, me crucé con él, él ni me vió, ni me miró, claro,

pero

cuando yo le ví él caminaba por la Plaza de los Cubos, y

en el momento

en el que deberíamos habernos cruzado, se paró, y tocó

con las yemas de sus dedos el reborde de granito de las fuentes,

como si palpara una piel,

iba solo,

y tocó la piedra como si tocara una mejilla, no sé, o como si en ese tacto

recuperara algo de criptonita poética antes de subir

a su cita, o seguir camino, o morir, no sé.

Desde entonces, cada vez

que me paro en la calle para acariciar

un ladrillo, una flor, un perro, un poste, lo que sea,

pienso en Alberti.

Cubos-3

 

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