Es como si fuera la medianoche en medio del día.

Las calles se quedan vacías, y sólo se oyen

algunos petardos bombas, y sólo se ven

algunos grupos de amigos borrachos de cuyos ojos

no quiero acordarme. Comienza la tarde de Nochebuena, y el vértigo

según se aproxima uno a ese agujero negro, espiral sin fondo

de la memoria familiar, cada año más cruel, pues cada año

hay una mentira más, a veces, ojo, no siempre, a veces.

Cada año hay un año menos, y quienes no tenemos niños no tenemos

tampoco ningún motivo para ilusionarnos. Los sobrinos

son simpáticos, sí, y muy cariñosos, y los cuñados también.

Sopla en las calles un aire antártico de felicidad programada,

pero a mí se me cuela en las orejas como un cuchillo mortal.

Pero mira cómo beben, campana sobre campana, fun fun fun.

Y sin embargo, a pesar de todo, no puedo permitir que el último verso

sea triste. Feliz Navidad, de veras, Felices Fiestas.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.