Facebook y el desasosiego
Un servicio de mensajería (messenger) establece una conexión bilateral entre dos personas que tienen algo que decirse. El SMS o el propio email son ejemplos puros. Un servicio de chat ofrece un «salón» común donde los asistentes pueden establecer múltiples conexiones bilaterales, incluso simultáneas. En general, utilizamos la mensajería cuando queremos decirle algo a alguien, y el chat cuando queremos entretenernos un rato, sin importar prioritariamente con quién.
Hoy, prácticamente todos los servicios de mensajería, como el «messenger» de Facebook, ofrecen facilidades de «chatter», como ver quienes están conectados, o cuánto hace desde su última conexión. El chat es una legítima y estupenda manera de pasar el rato, y de buscar y establecer relaciones personales, pero conviene tener presente lo anterior: si quieres decirle algo a alguien, escríbele un mensaje; y si esperas un mensaje de alguien, no acudas al “salón” chatter a ver si está conectado, pues es posible que obtengas una cierta dosis de tristeza o frustración si pensabas que escribirte a tí era más importante para esa persona que pasar el rato.
El seguimiento de publicaciones de páginas o personas en Facebook es una excelente fuente de información y entretenimiento. La esencia de Facebook consiste en la restricción de estas publicaciones para que solo sean visibles a nuestros círculos de amistades, lo cual nos permite adoptar un tono mucho más personal y desenfadado del que usamos en la «web abierta». Por esto, la red social supone una ventana directa al día a día de una persona, que se expone con el grado de intimidad que libremente decide. Y además de sus publicaciones podemos ver su «actividad»: qué le gusta, qué comenta, a qué eventos piensa asistir…
Igual que no existe el agua químicamente pura, tampoco los afectos radicalmente desinteresados. Nos entregamos esperando algo a cambio. Fundamentalmente, esperamos atención: a nuestros mensajes, a nuestras ideas, a nuestra vida.
La combinación de afecto, seguimiento de actividad y dinámica de «chatter» puede tener efectos desasosegantes. Y los dos últimos elementos de la combinación son exactamente la que nos proporciona la barra lateral de Facebook. Si estamos esperando un mensaje de alguien que nos importa, vemos que está conectado y su actividad en ese momento nos indica que le gustan otras publicaciones, puede resultar frustrante; no solo no nos escribe, como esperábamos, sino que además presta su atención a otras personas. Es como darse cuenta de que estás en una cena de amigos cuando creías que era una cita romántica.
La incidencia de estas pequeñas frustraciones en cada cual depende de factores como la intensidad del afecto, el grado de susceptibilidad, las circunstancias personales u hormonales, el consumo de alcohol o tabaco, o la correcta comprensión del mecanismo técnico de la red.
Las redes sociales, en su manifestación publicitaria, se muestran como foros o universos de amigos que comparten en un mundo colorido y bastante feliz. Pero por debajo de este idílico mundo hay muchas personas que sufren estrés y desasosiego en su día a día virtual. Curiosamente, para remediar la ansiedad volvemos a su misma fuente. La ansiedad, así, funciona como un mecanismo de adicción con efectos benéficos para los accionistas de la red, pues aumenta el tiempo medio de permanencia, el número de conexiones diarias y otras variables que son, precisamente, lo que la red vende a sus anunciantes.
Todos somos mayorcitos para saber cómo gastamos el tiempo y con quién jugamos a qué, desde luego. Pero igual que no hay agua químicamente pura, no hay corazón tan duro que no necesite afecto, aunque sea virtual, ni mente tan equilibrada que resulte inaccesible a la frustración.
¿Habría que poner en la portada de Facebook, como en las cajetillas de tabaco, mensajes de advertencia, quizás con fotos de neuronas ennegrecidas por el estrés o manos temblorosas de ansiedad? ¿Mejora la experiencia de Facebook si lo usas prescindiendo de la barra lateral? Así, cuando quieres escribir a alguien simplemente lo haces, con independencia de que esté o no en el salón de chat. Y por otra parte declinas amablemente el ofrecimiento de estarte asomando continuamente y en tiempo real a la actividad de los demás. ¿Qué opinas?
Hola, soy Alberto. !Bienvenid@ a mis páginas personales! Aquí encontrarás sobre todo literatura y comunicación en diversos soportes: textos, imágenes, música, voz… ¡Pásalo bien!
¿Buscas algo en concreto?
Lo más reciente
- Regreso a Harrison
- Beneficiarios del Apocalipsis
- El caso Castaneda
- Dudas jurídicas sobre la Ley de Memoria Democrática
- Lovecraft – Lynch (I)
- Voto del miedo en las elecciones generales 2023
- Carta de una desconocida, de Stefan Zweig
- Literatura, éxito, calidad, ventas…
- Kafka, de Pietro Citati
- Cancelación, Ovidio, Destierro
Recibe los nuevos artículos y novedades en tu e-mail
En twitter...
Loading tweets...
Reportarte: mi empresa
REPORTARTE en Facebook
Perfil Profesional
En este blog encontrarás…
arte audiovisual Ausias March Bagan Birmania ciencia Cine comunicacion Contenidos Digitales economia España eventos filología Fotografía Frases Perversas halloween internet Lago Inle literatura Literatura Fantástica madrid Mandalay marketing mediterraneo musica Myanmar Pablo Neruda Periodismo Poesía poesía española contemporánea Poesía Experimental política publicidad Publicidad Online Rangoon Redes Sociales television textos de viajes Textos Originales Traducciones turismo twitter viajes video webtv