Soñé que no tenía nada

en los bolsillos: ni llaves, ni dinero,

ni móvil, sólo la cartera, en el de atrás.

Esto es curioso, porque siempre hasta ahora

había soñado que perdía

precisamente la cartera (¿símbolo de identidad, el dni?).

Siempre hasta ahora había soñado

que perdía aviones, trenes, barcos, oportunidades,

viajes, y era angustioso, y me despertaba

sudando, como el conejo de Alicia, “no llego, no

llego” (me entendéis, ¿verdad?). Pero

anoche soñe que no tenía nada

en los bolsillos. Y no me importaba.

No diré que me parecía bien, pero no había angustia.

Simplemente, no tenía

nada. Uno está haciendo algo bien

en la vida cuando sueña situaciones nuevas,

primeras veces. Ahora tengo

ganas de bailar.

 

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