No llore el que su daño va buscando,
si lo halló; y tu, corazón triste,
no des tan grandes golpes suspirando,
que tu remedio en esto no consiste.
Esfuérzate, y resiste,
y pues traido a esto por tu hado
fuiste, ten paciencia,
que no se te hace agravio en la sentencia.

 

 

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