Faltan ya pocas horas para que 2012 termine. Un año sin duda terrible en muchos sentidos y lugares: la guerra escandalosa en Siria, la guerra callada en tantos lugares del mundo, la crisis que no cesa, tantos y tantos dramas personales y familiares, la presión psicológica continua sobre tod@s nosotr@s, que hace una década veíamos el futuro como territorio conquistado, playero y familiar, y hoy se nos aparece como una jungla hostil llena de peligros y arenas movedizas…

Más allá de la política, pues quienes leéis estas páginas sabéis que soy escéptico entre las opciones posibles en las democracias avanzadas (no así cuando se trata de optar entre regímenes dictatoriales más o menos disfrazados y democracias), tengo que decir que 2012 ha sido uno de los años más felices de mi vida. Por muchas razones.

Ha sido el primero de empresa propia. El primero en el que me he mantenido -a duras penas, hay que decirlo, y hay que currar más y mejor, también- exclusivamente con el trabajo generado por mi empresa -nuestra Empresa, mejor dicho, pues aunque uno sea autónomo no hubiera sido posible sin gente como Enrique Nogueira, Sergio Torcal, amigos de KNR y Enetres; colaboradores de Reportarte, como mi cámara cyborg Carlos Calleja, verdadero crack de la toma de imágenes, depredador del mejor plano posible; Juli Amadeu -cuya sola presencia cerca basta para generar buen trabajo-; Marta Toca, bailarina del report; Silvia Cornejo Brito, que algún día será muy muy grande y seguirá siendo muy muy cercana; James Dyson, mi alter ego inglés, el mejor amigo guiri que se puede tener; Carmen Santos Garaicoechea, convencida de que Reportarte tiene futuro; Merche Collado, la luz y las buenas ideas de mkt en todo momento; Victor Martínez y Roberto González Espeso, maestros de fotografía; Jaime Estévez y Ágora News, siempre a mano dispuestos a ayudar desinteresadamente; y por supuesto los clientes que han confiado en todos nosotros: Museo Thyssen, Museo Guggenheim Bilbao, Fundación Joan Miró, Fundación Mutua Madrileña, SEAT, BBVA, Dircom, Acción Cultural Española, Madrid Network,  Consultores Quantum Leap, Yahoo, Vocento, Editorial Prensa Ibérica, Vogue, Imayin…

Ha sido el año de Whasap y Facebook. Lo comentaba hace cuatro días con mi amigo Fernando Garcillán: 2012 ha sido el año en el que he desertado definitivamente del «prime time» televisivo para entregar lo mejor de mi ocio nocturno a las conversaciones, vivencias e interacciones con amig@s FB. Fernando se sorprendía por esto… Pero, ¿qué mejor «reality show» que la realidad de la vida de la gente que nos importa, reflejada día a día en fotografías, ideas, enlaces, likes y compartir?

Ha sido el año del riesgo. La crisis le hace a uno más proclive a la aventura. Los viejos modelos ya no valen. Por tanto hay que seguir la brújula personal para encontrar nuevos caminos. Además, como este año se acababa el mundo había que hacer muchas cosas por si acaso. /:-)

También ha sido el año de volver a escribir poesía. En realidad esto comenzó en Octubre de 2011, pero en 2012 ha sido franco y descarado. Hay que decir que para mí la poesía fue como el oxígeno entre mis 20 y 30 años: escribía a diario, la leía a diario, la comentaba con mis amig@s, que eran también en muchos casos poetas / filólogos… Luego vinieron años de prosa y otras cosas -de los que tampoco reniego- pero a mí mismo me ha sorprendido la fuerza con la que la escritura de poesía ha vuelto espontáneamente a mis hábitos en 2012. En estas páginas y en mi muro FB -ya digo que esto ha sido muy fuerte- están muchos de esos textos. Si tuviera que citar ahora algunos de los versos escritos en 2012, quizás fueran estos:

«Ya no quiero premios

literarios. De la primitiva, sí,

pero de poesía, no. Todo lo más,

algún like»

Y es que es así. Nunca más volveré a presentar ningún texto a premios o concursos literarios. Simplemente los publicaré en estas páginas, en FB, en Twitter, o donde sea, pero donde cualquiera o quienes me importáis podáis leerlos de inmediato, criticarlos, comentarlos, contribuír a hacer de mí el escritor que siempre he querido ser y quizás algún día sea.

2012, año magnífico… ¡mil gracias! Gracias por la crisis, por la incertidumbre, por el riesgo, por las personas que has cruzado en mi camino -alguna de ellas espero que para recorrerlo juntos durante muchos años.

2013, año nuevo… bienvenido! Seguro que lo vamos a pasar bien!

 

 

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