Hay fuerzas en la vida, ocultas

quizás, pero impresionantes:

el vuelo del vencejo,

el movimiento del camarero, el sonido

del llanto del niño cuya bici cayó

al suelo –accidente, desastre, y todos los padres

del mundo acuden a remediar y besar y consolar y

no pasa nada, sana sana, culito de rana, brujería

magnífica y eterna del consuelo.

El vuelo

del vencejo: piu piu, piuuuuuu

rapidísmo, veloz, inimaginable, contra el marco

incomparable del cielo de Alberto Alcocer, Costa Rica,

Eurobuilding, 12 de Mayo, ¡cuánto espacio

abierto a la alegría, vendaval, ven!

 

 

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