Hoy, alguien

me ha sonreído. Casi sin querer,

por la calle, accidentalmente. No

le guardo rencor. Todo lo contrario. Yo mismo

sonrío o amago sonrisa

sin razón ni conocimiento de contrari@, a veces.

¡Sí, sí, me pasa! Veo a alguien que me gusta,

me interesa o me yo que sé qué, y esbozo una sonrisa.

Por eso no me enfado si otr@ lo hace conmigo.

La lluvia desborda los barrotes del jardín,

es inmensa, poderosa, equilibrante,

tenaz, perfecta, contínua, viejísima, clave

matemática y clarísima de las noches de Abril,

de Mayo, de Marzo, de mi vida.

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