Cuando uno escucha obras como este Nocturno 8, piensa que todo es posible.

Es posible enamorar a la mujer inaccesible, es posible construír un imperio, es posible todo. Sobre todo, es posible Europa. Esta melodía es a la vez tan intensamente italiana y tan profundamente polaca que los dos hemisferios de Europa se sentirán muy fácilmente reconocidos en ella. Y cuando digo Italia o Polonia, digo España o Alemania, norte y sur, que es lo que cuenta. Que Chopin vivió en Mallorca con una francesa, y eso es también premonitorio de la Unión Europea…

 

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