Naming, sin Nombre no hay Marca

«Naming: sin nombre no hay marca», es el título de un evento convocado por EOI, Coleman CBX y Nombra para este 26 de Octubre, al que desde luego asistiré. Es grato para un viejo filólogo asistir a reivindicaciones de lo verbal en la cultura de la imagen. Conste que yo vivo del video y no de las palabras, pero mi corazón y mi pensamiento están divididos entre estas dos pasiones. Nunca me ha gustado considerarlas contradictorias, pero siempre me ha disgustado el dicho «una imagen vale más que mil palabras», que me parece prepotente y hasta chulesco.

No: una imagen -o un video- valen tanto como una palabra. Claro que una buena imagen valdrá más que muchas palabras malas, y viceversa. Pero a igualdad de calidad y densidad comunicativa, valen lo mismo. Estaría bueno.

Sobre el dicho anterior se construyeron profecías de todo tipo: la más difundida es que el siglo XX (y sucesivos) serían ya la era de la imagen, relegando al parecer al texto, al bueno y viejo Verbo, al baúl de las antiguallas históricas. No. Tampoco.

Vienen a contradecir este afán de los imaginistas por superar al habla un cierto número de hechos en los últimos tiempos. El más notorio, seguramente, es el triunfo de Twitter: la herramienta que más potencial revolucionario en las comunicaciones ha demostrado es… un vehículo para transmitir 140 caracteres.

La imagen, en mi opinión, precisa del verbo para cobrar su verdadera dimensión, como las palabras cobran color y vida gracias a las imágenes. Simbiosis, ¿ok?, nada de supremacías. La imagen sin palabras es desconcierto, soledad, emoción incompartible; y las palabras sin referente son sonido vacío, murmullo de la nada.

Una marca es su logo, claro, pero desde luego es su Nombre. Bienvenidos, compañeros Filólogos, Léxicos, Semánticos, Etimólogos, Sintácticos, Ortográficos, Poéticos, Literatos, Fabuladores, Inventores de Palabras, Devotos del Santo Cortázar: en la era de las Comunicaciones Tecnológicas hay una profesión para vosotros: el Naming. El día 26 hablamos de ello.

P.S.: También sé que el título de este post es 100% SEO-pesimized, pero es que también es un capricho de viejo filólogo poner títulos que me gusten a mí y no a Google.

 

 

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