Pararrayos a la deriva magma
de lluvia de llanto de inconsistentes
revelaciones el azar los autobuses
que como ciervos perdidos enamorados
surgen y las miradas absolutamente
indiscretas que una vez más parabrisas
al corazón de los hombres sensibles
lanzan marineros del porvenir conductores
ebrios de ausencia y esparcidos
por el suelo subsuelo billetes monedas
sucias pero la lluvia sabe ejercer
el perdón como quien una fuga 
consagra y el azar de las delicias
se detiene lentamente el autobús
los parabrisas se buscan se buscan

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