Como la noche como los duelos
interminables habrá de extinguirse
finalmente la marea -ya lo sé- que a través
de la ciudad hasta tus imposibles
brazos como una estrella premeditada
me arrastra y buque de sombras sin aliento
habré de perderme yo también al llegar
una noche en la pausada tiniebla
a la taberna del León, donde me esperan
tus caricias, tu perdón, la irremediable
venganza que al quemar mi insistencia
me hará confesar está bien has vivido ahora
siéntate en el círculo de los jugadores
contempla la fuente del dolor intenta
callar y escuchar y aprender y morir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.