Este fin de semana he asistido a uno de los eventos más gratos que se puedan imaginar: un encuentro de descendientes de un tatarabuelo común. En este caso el ancestro es Francisco de Paula Gálvez Molina, mi bisabuelo, fundador de la Farmacia Gálvez de Granada (calle Mesones), donde casó con Clementina Lancha Ripoll, procedente de Quintanar de la Orden (Toledo) por parte de padre y de Orihuela (Alicante) por la de madre. De su matrimonio nació Angustias Gálvez Lancha, mi abuela, que engendró a Clementina Crespo Gálvez, mi madre, que me engrendró a mí. Yo, de momento, no he engendrado a nadie, ni nadie me ha querido atribuír engendros.

Lo primero que a uno se le viene a la cabeza es que así empezó el pueblo de Israel: contando genealogías. Lo suyo tiene más mérito, puesto que remonta hasta Adán y Eva, pasando por el Santo Padre Abraham, y además sin ayuda de redes sociales.

En este caso, la reunión Gálvez II, como se ha titulado el evento, ha sido en gran medida fruto de los desvelos de un joven de 25 años, Pablo Gálvez Hernández, estudiante de 5º curso de Farmacia, barítono profesional y ejemplar único de una especialidad poco estudiada hasta ahora en el proceloso y cambiante océano de la comunicación 2.0: community manager genealógico.

La capacidad de Pablo para indagar, contactar, motivar, organizar y finalmente celebrar a satisfaccción de todos el encuentro en Granada de más de 200 descendientes del bisabuelo Gálvez Molina es algo muy reseñable. La organización de este único día le ha llevado, que yo sepa, no menos de seis meses (y quizás más, ya me corregirá). Como un alquimista de apellidos e identidades, ha ido remontando filiales y buscando descendientes con la inestimable ayuda de Facebook, que en este caso sí que revela todo su benéfico potencial. Porque claro, es relativamente fácil cuando se trata de descendientes Gálvez de línea paterna, pero la cosa se complica un poco cuando la linea que se sigue es la materna. En mi caso, la sangre Gálvez me viene de dos mujeres, mi abuela y mi madre, por lo que yo soy Alberto Goytre Crespo Pezzi Gálvez. No era fácil encontrarme, pero Pablo lo consiguió. Y así con otros muchos.

Al investigador se une el talento de liderazgo; la capacidad de soportar con humor y firmeza los contratiempos propios de la organización de cualquier gran evento. Buen humor a raudales, desde luego. Pablo nos sorprendió a todos tanto que lo primero que hacíamos nada más llegar al Tiro de Pichón del Pantano de Cubillas era buscarle entre la multitud, deseosos de conocer al fenómeno.

El talento, como en otras tantas cosas, es en parte innato, pero resulta estéril sin la vocación, sin un profundo amor por aquéllo a lo que lo aplicamos. Y en este caso se daba lo segundo también: combinación perfecta. Por tanto, estoy en condiciones de asegurar que la primera cualidad o rasgo preparatorio del buen Community Manager es… la devoción profunda por aquéllo que une a la comunidad que arrebaña (si se me permite la expresión), apacienta, atiende y cuida.

Por lo demás, lo pasamos de gloria. Una misa muy divertida, con cura leyendo las escrituras en Iphone y contando aquél de «Niño! ¿Tú quieres ser cristiano? – No, padre! Yo quiero ser Messi!». Momentos de profundidad emocional insondable cuando personas que llevaban en algún caso hasta 60 años sin verse se reencuentran y miran al fondo de los ojos con el bagaje de toda una vida recorrida desde el saludo anterior, y las lágrimas vencidas por la sonrisa y la alegría de verse otra vez.

El video que ilustra este post seguramente sólo es de interés para los participantes en la reunión. Son imágenes grabadas a vuela móvil para dejar constancia del momento, pensando en que los participantes puedan buscarse y reconocerse. Pero hacia la mitad del mismo hay algunas secuencias de Pablo Gálvez Hernández, explicando su historia genealógica a una absorta comunidad de parientes reunidos por su ímpetu de management. Toda una lección.

Decir por último que Francisco de paula Gálvez Molina tuvo 10 hijos (mi abuela y nueve varones), de los cuales proceden hoy en día más de 700 Gálvez. Aproximadamente una tercera parte de ellos estuvimos en Granada este fin de semana memorable del 17 de Septiembre de 2011.

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