Vacaciones 2011 en España: recorrido de dos mil kilómetros visitando cuatro lugares a los que tenía echado el ojo hace mucho: los Arribes de Duero, el Cañón del Sil, la Playa de las Catedrales y el Concejo de Llanes.

Fabulosa experiencia en todos ellos! He utilizado para el seguimiento la aplicación Trip Journal, que permite ir anotando las coordenadas GPS de cada sitio, junto con las fotos tomadas en ellos y notas de texto.

La lástima en este tipo de aplicaciones es que obliguen a hacer fotos con el móvil, que normalmente da muchísima menos calidad que la cámara reflex habitual… ¿Cuándo incorporaran las mejores cámaras una pequeña sección de software y aplicaciones? ¿O permitirán antes los teléfonos hacer fotos de calidad similar a las mejores reflex? ¿Qué piensas?

En cualquier caso, aquí está el resultado tal y como lo muestra Trip Journal:

Y como estoy más satisfecho con las fotos de la cámara reflex, pues aquí tienes una selección en Flickr:

Y vamos entonces con detalle de los lugares:

1) En Arribes de Duero nos alojamos en el Hotel Rural La Jara. Muy buena opción por trato, habitaciones y todo. Está en Aldeadeávila, que también es el mejor punto de partida para la excursión clásica de Arribes: Miradores del Fraile y Picón de Felipe, y a las cabeceras de la gigantesca presa de Aldeadeávila, finalizada en 1964 y que aún hoy aporta el 10% de la electricidad total producida por Iberdrola en España. Esto nos lo cuentan mientras surcamos las aguas embalsadas del Duero en una embarcación empequeñecida por las moles de granito a ambos lados -uno español, y otro portugués. Sobrevuelan buitres, y algunas de las muy pocas águilas perdiceras que quedan en España (6 parejas en los Arribes y alguna más en otros parques naturales).

Es curioso el turismo generado por la ingeniería hidroeléctrica… Los Arribes de Duero siempre fueron un furioso torrente entre dos países con el que sólo se atrevían contrabandistas, fugitivos y enamorados. Cruzarlo con una débil tirolina era la única forma hasta hace poco más de sesenta años. Viendo la caída vertical del muro de la presa de Aldeadeávila uno se da cuenta de la magnitud de la obra, característica del desarrollismo de los 60 (alguna placa conmemorativa de los 25 años de paz nos lo recuerda).

2) De Arribes de Duero fuimos al Cañón del Sil, Ourense, bordeando la frontera portuguesa. Pasamos por la Presa de Almendra, otra mole ingenieril (hay foto en Flickr). También me gustó mucho el pueblo de Villardeciervos, en la Sierra de Culebra; se llega en tres horas desde Madrid por Benavente y es un auténtico paraíso de flora y fauna. Culebreando culebreando, llegamos al Hotel Casino da Rasa, en el borde del Pantano de Santo Estevo, en la zona del río Sil embalsada previo desagüe en el Miño. Este hotelito es una maravilla de descanso, trato y estancia. En su terraza se ven atardeceres operísticos bajo los aligustres, y su cocina es memorable.

En el cañón obviamente se hace un nuevo recorrido en catamarán fluvial; esta vez el valle es más ancho y cubierto de vegetación; se imponen múltiples matices de verde y de reflejos sobre las aguas embalsadas, que llegan a los 90 metros de profundidad en algunos tramos.

Almuerzo en el Parador de Santo Estevo, sobre un antigüo monasterio benedictino restaurado en 2005. También muy recomendable cocina.

3) Y del Cañón del Sil, línea recta a la costa de Lugo, pasando por la capital amurallada para tomar un café en su Plaza Mayor, recorrer a pie un tramo de sus murallas milenarias (¡es como volar sobre la ciudad!) y visitar una de las catedrales más antigüas de España, construída en dos plantas, la superior como patio balaustrada sobre la principal, algo que no había visto antes. Bonito Museo catedralicio que mezcla tallas antigüas con colecciones filatélicas (en la «zona profana»).

En la «mariña» de Lugo nos alojamos en el Balcón de San Bartolo, un dos estrellas bastante por encima de su categoría. Si bien la «vista al mar» exige a veces forzar un poco el cuello, está efectivamente a cien metros de una playa impresionante y a poco más de un kilómetro de la de Las Catedrales, una especie de parque de atracciones de geología costera que recorren en marea baja grupos, familias, parejas y solitarios maravillándose con las formas esculpidas por la violenta paciencia del mar en farallones de pizarra dóciles a sus caprichos. Si a la marea baja se le junta un día soleado, la combinación es perfecta.

Almuerzo en Foz, un arroz caldoso con centollo (hay foto en la etapa correspondiente del Trip Journal) acompañado por Albariño «Sin Palabras» (se llama así, y también hay foto. Memorable.)

4) Ultima etapa en Llanes, alojándonos en Arpa de Hierba, un hotel rural nuevecito, tranquilo y muy acogedor, a poco más de dos kilómetros del centro de Llanes. Tuvimos la suerte de disfrutar dos días de fantástico sol del norte; uno de ellos lo dedicamos al sendero que sale de Poo y va hasta Celorio, con parada en la playa de las Palombinas. Al día siguiente, cinco kilómetros para llegar a la Playa de Torimbia, reconocida en múltiples guías como una de las más perfrectas y espectaculares del mundo. Grata experiencia nudista. Y recomendación al concejo para que ponga un guardia municipal para regular el acceso a la playa, pues aunque sean poco más de cien coches los que aparcan en las inmediaciones, y dado lo estrecho de los accesos, se forma un pollo considerable para entrar y salir.

En fin, un viaje fantástico, de mucho relax y paisajes y experiencias recomendables. Todo muy baratito, además, como corresponde a los tiempos que vivimos… ¡España tiene tesoros que la crisis nos hace redescubrir y apreciar!

 

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