Mañana domingo participo en un debate sobre el 15M, y por esas cosas que tiene la organización de debates me toca hacer de «en contra». Claro que yo no estoy «en contra» del 15M, así, en general, aunque sí soy precavido y crítico por naturaleza, lo cual supongo que puede ser asimilable desde la lógica polarizadora de los debates con un cierto «en contra».

Lo primero que plantearé es la necesidad de definir el objeto de debate: ¿qué es el 15M? ¿Es lo mismo que #acampadasol? ¿Es igual que #democraciarealya? De no ser así, ¿cuáles son las diferencias? Así que empezaré preguntando a los «a favor» que por favor definan con la máxima precisión «15M» como paso previo al debate.

Desde luego, con #acampadasol -es decir, con las propuestas que salieron de sus asambleas- tengo muchas diferencias. «No a los rescates de bancos en dificultades». Pero, ¿dejamos que la gente que tiene su dinero en esos bancos lo pierda sin más? ¿Eso es solidario? «Nacionalización de esto y de lo otro…» Es exactamente lo contrario de lo que nos están solicitando quienes tienen la «amabilidad» de prestarnos dinero para que podamos pagar las nóminas de funcionarios, parados, prestaciones en general…

Es difícil, en cambio, no sentir simpatía por un movimiento que impide la ejecución de deshaucios de familias en dificultades. La defensa del débil siempre merece la pena, y en este caso se consigue un aldabonazo en las conciencias que podría desembocar en cambios legislativos inminentes. ¿No debería aprobarse con caracter de urgencia una ley de mayor tolerancia a los impagos hipotecarios por causas de probada insolvencia derivada de la crisis (familias con todos sus miembros en paro de larga duración y búsqueda activa de empleo)? La misma ley que se aplicaba cuando la morosidad era del 0,1% no puede servir cuando supera el 5%. Y la gente no deja de pagar la hipoteca porque sí; sabe a lo que se expone.

Casi todas las propuestas que orbitan alrededor de las siglas 15M conducen a mayor sector público. ¿Por qué tenemos tanto horror a lo privado? Adecuadamente regulado y vigilado (no desde luego como en los EEUU de Lehman Brothers y Bernard Maddoff) lo privado produce eficacia de gestión, pues el gestor mira por sus propias lentejas a la hora de administrar. Mucho de lo que ha ocurrido en los últimos años en España, y con loque todos estamos verdaderamente indignados, tiene que ver con comportamientos que asumen que lo público es una especie de saco sin fondo de donde se puede disponer para proyectos variopintos, o -mucho peor- para el propio lucro.

Desde los 7.000 millones de deuda del Ayuntamiento de Madrid, que tendremos que pagar a base de subidas de impuestos, a los múltiples organismos creados por la inercia de los movimientos políticos identitarios o nacionalistas, el gestor público se ha comportado en España siguiendo la máxima de que a mayor endeudamiento mayor gloria. Acordaos del chiste, de triste gracia ahora: «Si debes 100 euros a un banco tienes un problema, pero si le debes 100 millones el problema es del banco».

Peor aún -quizás lo peor de lo peor de los últimos años, lo que más repugna- el uso de fondos públicos para lucro personal, más o menos justificado, más o menos encubierto. Viajes por el Nilo en cruceros de lujo para los consejeros de una Caja de Castilla La Mancha cuyos «debe» eran ilimitados como las arenas del desierto; consejeros de Caja Madrid intentando asignarse pensiones de varias millones en el último consejo antes de su relevo; fondos de reptiles para garantizar la paz social en Andalucía… y todo lo que todavía quede por destapar, que seguro que es mucho e igualmente repugnante.

Si el 15M significa que estamos hartos de comportamientos así, desde luego estoy a favor. Pero en sus pancartas se pide más sector público, y como digo parece que la solución del lío actual pasa por más sector privado, mejor regulado.

El 15M, ¿es de izquierdas o de derechas? La cuestión no es menor. Su influencia en las elecciones de Noviembre o de 2012 será grande, sin duda. La mayor parte de los electores somos un tanto tocinos, y nos dejamos llevar con facilidad por emociones y esperanzas de última hora. Por eso se cuidan mucho todos los partidos de no enfrentarse con el 15M.

Preguntaré mañana en el debate que el público levante la mano si cree que el 15M es de izquierdas o si es de derechas. Algo me dice que ganará la izquierda. Aunque sólo sea porque la derecha tiene menos tradición de movilización ciudadana. Se asocia más a la derecha con el orden establecido, y desde luego las acampadas no lo respetan. A nivel visual, el prototipo de manifestante 15M está visualmente más cerca de la izquierda que de la derecha. Si de aquí a las elecciones el 15M -esperanza, defensa del débil, movilización contra la fatalidad…- se asocia a la izquierda, ¿podría llegar a impedir el anunciado gobierno de Rajoy? Y esto, ¿qué os parecería? ¿Es el 15M un hallazgo providencial de la izquierda en puertas de una larga travesía del desierto?

Sueño con un 15M reflexivo, analítico, capaz de sacrificios. ¿Os imagináis que en las pancartas se pidiera más reducción de sueldo a los funcionarios, menos sector público, reducción del tiempo de prestación del paro, jubilación a los 70? Ya sé que suena a chiste, pero ¿os imagináis también la cara de los emisarios del FMI viendo estas pancartas? ¿Qué pasaría entonces con la prima de riesgo? Si los mercados vieran movilizaciones a favor de las reformas que ellos mismos imponen para seguir prestándonos dinero, ¿cómo reaccionarían?

«Solo os prometo sangre, sudor y lágrimas», dijo Churchill, y ganó la guerra contra el Nazi. Eso sí, perdió las elecciones.

El resto, mañana después del debate.

 

Ah, y os digo dónde es el debate: Café El fin del Mundo, calle Doctor Fourquet, 28. A partir de las 18.30h.
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2 Responses to Debate sobre el 15M

  1. Enhorabuena, totalmente de acuerdo #15M es de todos: superar las 2 españas!! Alberto te pedimos que te unas a nuestra iniciativa!! http://clearrevolution.blogspot.com

    • Alberto Goytre dice:

      Gracias, acabo de echar un vistazo a clearrevolution.blogspot.com y verdaderamente está muy bien. Pienso que en la era de la sociedad de la información y el dni electrónico no es descabellado avanzar hacia un sistema de votaciones por internet en el que se pueda participar, a nivel consultivo o decisorio, en cuestiones que afectan a la vida municipal, autonómica o del país en general. Una especie de síntesis entre el modelo Suizo de «referendums pa tó» y lo que hay en vuestra página, naturalmente con las máximas garantías de seguridad. ¿Por qué no? Eso sí que se acercaría a una verdadera #democraciarealya, creo. Puede que hoy sea descabellado, pero con una adecuada campaña de formación de la población en el uso de dispositivos con conexión a Internet esto podría ser factible totalmente en un plazo de tres a cinco años. Sólo haría la falta la voluntad de ir hacia ello. Eso sí, costaría dinero… Que a lo mejor se puede obtener reduciendo el número de escaños del Parlamento Europeo?

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