¿En dónde estás, Siniestra? ¿Cuándo

te mostrarás, descarada? ¿Por qué

te escondes una y otra vez como una chiquilla

tonta? ¿A qué juegas? ¿Crees que te temo?

Todo lo contrario: te deseo. Eres el chinpún

final y decisivo que a todo dará sentido; por eso

te quiero. Mi amor no es impaciente; puedes tardar

todo lo que quieras. No tengo ninguna prisa. Aquí estaré

cuando quieras. Ni falta hace que llames antes,

o avises con un sms tenebroso y negro, ¿para qué? Tú ven

cuando quieras; serás bienvenida. Tengo curiosidad

por ver cómo queda mi vida con el contraste final

de tu firma irrevocable, en qué momento se detiene

la moviola del juego contínuo, qué punto final

y qué frases inconclusas quedan en mis versos. Tú ven

cuando te dé la gana, que aquí tienes tu casa.

2 Responses to ¿Dónde estás, Siniestra?

  1. Guillermo dice:

    Inspirador, jajaja
    Tengo que pensar ejercicios nuevos para clase 😉

  2. Alberto Goytre dice:

    Gracias, Guillermo. La edad agudiza la lírica…

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