Las horas como delfines
o quizás temibles
enemigos submarinos persiguen
la decisión que en el verso
mi memoria y la no extinguida
aún seguridad en mi viejo
puerto imprimen

así la retórica se alimenta
de la basura que los versos
reales por la borda ciertas noches
al océano de la trascendencia
conceden y entregan

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