Excelente reportaje de Rosa María Molló en TVE. Los cafés de Luxor, vacíos. Los carreteros, quejosos. Más que el precio global de las materias primas alimentarias como el trigo, a un país que debe gran  parte de su posición estratégica mundial al turismo le afecta la  inestabilidad social.

La democracia ha ganado el primer asalto, o así nos hacen creer, con la salida del poder de Hosni Mubarak. El que fuera fiel aliado de Occidente durante décadas es hoy execrable tirano y deja el poder a su Ministro de Defensa. El ejército toma el control de los resortes del poder en Egipto y los manifestantes regresan, con sensación de victoria, a sus casas y tareas.

Los que trabajan en tareas turísticas -hoteles, taxis, cruceros, coches de caballos, universitarios que hacen de guías para pagar sus estudios, cafés…- regresan de la Plaza Tafhir a un negocio desierto. ¿Cuándo comenzará la democracia a dar frutos económicos?

El apoyo a la democracia pasa por una fortísima campaña internacional por las Vacaciones en Egipto. Si no vamos todos este año, si dejamos que nuestra solidaridad sea sólo cuestión de espasmos twitteros y 2.0, todo habrá sido en balde. Los radicales islamistas acabarán convenciendo a los parados de que Occidente -nosotros- somos Satán.

Si los ingresos turísticos en Egipto se multiplican por dos tras meter el país el dedo gordo del pie en las frías aguas de la democracia, se lanzará de verdad a la piscina. Y tras él, muchos más bañistas. Es la fuerza social y cultural del turismo como motor real de los cambios sociales.

Vacaciones en Egipto. Este año. Ahora, esta Semana Santa. El próximo fin de semana. Reserva ya. Es un viaje al futuro. 

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