Animales heridos, enormes
descendientes de una era
en la que brotaba gasolina
libremente de las fuentes
autobuses enormes derivan
con la noble certeza de quien sabe
su final en la paz encendida
del semáforo aguardar, para seguir
después rugiendo a través
de las plazas y sorpresas,
siempre al borde del desastre,
transitorios, urgentes, enormes.

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