Hoy se ha divulgado de nuevo una noticia que tiene ya alguna semana de antigüedad , como si en su momento no hubiera llamado la atención lo suficiente: la Agencia EFE entra decididamente en la actividad comercial de venta de servicios de comunicación para empresas. De ser ciertas las informaciones publicadas, y tras reunirse con varias asociaciones de directivos de comunicación (Dircom, Asociación de Marketing…), la agencia pública debe tener ya preparado un catálogo comercial de servicios de producción, elaboración y distribución de contenidos por cuenta comercial de empresas y entidades de todo tipo.

Sin duda lo hace con la mejor de las intenciones: incrementar sus ingresos y asegurar su supervivencia, en primer lugar. Además, la puesta a disposición de los magníficos canales de distribución de EFE para empresas y entidades privadas es a priori una buena idea para la extensión de la comunicación de interés para nuestro tejido económico a todos los rincones del mundo. Hasta aquí, perfecto.

Pero surgen las siguientes cuestiones:

1) ¿No se supone que la agencia pública -participada al 100% por la SEPI, Sociedad Pública de Participaciones Industriales, es decir, el erario público- debería actuar de oficio en la propagación de los mensajes de interés para la economía y las empresas españolas? ¿Dará más atención a  los contenidos o privilegiará las informaciones de quienes sean sus clientes comerciales? ¿Cómo se piensa controlar esta posible deriva? 

2) Habiendo empresas privadas que se dedican a servicios de producción y distribución de comunicación, ¿es justo que la agencia pública se transforme en su competidora, disponiendo de formidables recursos sufragados por la financiación estatal?

Y de ellas la siguiente reflexión: ¿no sería mejor concentrar la actividad de la agencia pública en la realización de un verdadero servicio de interés público, correctamente financiado, y que libere a EFE de la apremiante necesidad de buscar recursos en el territorio comercial?

Que España necesita una agencia pública fuerte, sólida y competitiva para transmitir los mensajes de interés para nuestro país, sociedad y tejido económico, es algo con lo que estoy tan de acuerdo que lo tengo escrito, dicho y publicado en numerosos foros durante años. Pocos defensores de todo lo que sea reforzar la potencia de nuestra comunicación internacional habrá con tanto aliento como el mío, creo. Pero de la misma forma creo que resulta humillante para EFE, dudoso para su prestigio y contraproducente para el sector que se vea empujada por la insuficiente financiación pública a buscar en el mercado comercial lo que no le alcanza por presupuesto.

Tal y como se ha hecho en RTVE, abramos el debate sobre las funciones de una agencia de noticias pública y eficaz -que tiene que existir en beneficio de todos- que tenga clara su orientación y la naturaleza de su actividad. En mi opinción, si va a ser comercial, que la SEPI encuentre quien la financie; y si no, que obtenga recursos suficientes del estado y haga sólo servicio público.

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