En los lugares de trabajo -especialmente en las Grandes Empresas- hay verdaderas instituciones de la Invisibilidad. ¿Alguien ha visto alguna vez a un Director de Estrategias? ¿Y a un Jefe de Mantenimiento? Sin embargo son puestos que existen en el organigrama recogido en convenio; tienen un número de teléfono asignado en los directorios. Medita sobre la inconmensurable complejidad del no-ser que hace posible convivir con tales monumentos de inmaterialidad sin que nuestra razón se rebele.

Los entornos laborales, aún manteniéndose en el plano de lo tangible, son ricos en dobles, triples, cuádruples y múltiples fondos. La convivencia diaria de decenas de personas supuestamente embarcadas en un propósito común -que en realidad la mayoría detesta- abocadas a soportarse únicamente en función de la más imperiosa necesidad hipotecaria, y  a menudo con el ascenso a costa de los demás como única perspectiva profesional (pues más allá de los acogedores muros de la Empresa sólo hay un desierto frío e inhóspito, poblado por reales vagabundos de metro en cuyas hondísimas pupilas temblamos al reconocernos posibles) ; todo este potaje, en definitiva, hace que podamos hablar de varias dimensiones de la realidad en el trabajo, y asegurar, desde luego, que la Invisibilidad es un recurso de primer orden para desvelar alguna de ellas.

Por ejemplo : si aún crees en la amistad desinteresada, en el compañerismo laboral, date una vuelta en estado inmaterial por algunos de los departamentos donde aquéllos se supone que imperan, o por el tuyo propio. ¿Creías que la dulce criatura de cabellos castaños como la miel y palabra dulce como una yema de Santa Teresa, con la que alguna vez has intercambiado discretas conversaciones prometedoras, te defendería de los insultos y mordacidades a que el resto de tus compañeros te someten en tu ausencia ? ¿Que esta dulce persona con cuyas formas e intimidad has soñado y en cuya mirada honda has creído ver esperanzas de regeneración se callaría a la hora de ponerte a parir? Escúchala entonces deshacerse en variados improperios sobre el morro que tienes porque llegas tarde todos los viernes, o reírse de la calva incipiente de tu coronilla. Lector amable, desde ya te lo advertimos : la Invisibilidad te deparará no pocas decepciones sobre la naturaleza humana. Es como el alcohol o el agua oxigenada que, lavando la herida, prevendrá contra la infección, pero a costa de unos instantes de insoportable picor. O como el empaste que blindará nuestro cariado corazón, pero sólo tras algunos minutos de desollante angustia al sentir el torno de la verdad escarbando sus partes carcomidas por los azucarados engaños del mundo.

Recomendamos también especialmente el uso de tu nueva Habilidad para evitar que te encasqueten tareas penosas o urgentes. Para esta finalidad específica te será conveniente practicar desapariciones verdaderamente rápidas, pues la capacidad de nuestros compañeros para desintegrarse al primer suspiro de una frase parecida a «¿por favor, podría alguno de vosotros…?» te hará dudar a veces si conocen o no las técnicas del Arte. He viajado mucho, amigos míos, y he conocido los hábitos de desaparición de diversas culturas y entornos: puedo asegurar que la habilidad para la desintegración inmediata cuando una tarea ingrata se avista en el horizonte es en España muy superior a los niveles alcanzados por otras culturas y civilizaciones. En otras cosas somos torpones y lentos, y nos dan mil vueltas los inmateriales nórdicos o nipones, por ejemplo, pero cuando comienza a olfatearse en nuestras empresas patrias una tarea medianamente complicada o tediosa, o simplemente imprevista (hallar un impagado de hace cuatro años, reordenar el fichero de proveedores, suplir a un compañero enfermo; en definitiva, lo que conocemos con el castizo nombre de «marroncete») las instintivas y soprendentes dotes ibéricas para la Desaparición se manifiestan en todo su natural esplendor.

Y quienes no desaparecen cultivan la Excusa, género de la Mentira del que ya hemos hablado brevemente y que nos place de forma especial, quizá por sus difíciles características de ejecución, que repasamos :

1) brevedad; se formula en dos palabras;

2) contundencia; resulta inapelable;

3) improvisación; hay que sacarla de repente;

4) coherencia interna; una delicada simetría de correspondencia con los hechos conocidos de nuestra vida que debe hacerla válida;

5) variabilidad; no debe ser la misma más de tres veces en la misma semana.

Al incluír en nuestro capítulo de ejercicios preliminares la práctica de la Mentira (tronco matriz de la Excusa) hemos operado con intencionalidad y acierto. Practica excusas: queda con amigos y luego no vayas, pide dinero prestado y no lo devuelvas, llega tarde a casa cuando tu pareja te espere angustiado(a): ponte tú mismo en las situaciones más inverosímiles, increíbles y  desesperadas: si eres capaz de salir de ellas con el crédito personal indemne, improvisando Excusas según se vayan haciendo necesarias, entonces, amigo mío, entonces serás La Releche.

 

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