En cuanto al regreso a la corporeidad, se consigue fácilmente mediante una doble operación: en primer lugar debes contener la respiración; bastará que el cuerpo sienta un mínimo principio de asfixia para que el instinto de supervivencia genere una tensión que, después, hay que dirigir hacia algún prójimo del entorno, pues si fue gracias a nuestro dominio de la atención ajena como nos evadimos del mundo de lo visible será también utilizando este puente, sólo que en sentido inverso, como podremos regresar a él. Cuando sus latidos comiencen a acelerarse por la respiración contenida, trasládese de nuevo a la percepción de alguien de su entorno, y desde allí reconstruya su imagen física, que ipso facto aparecerá, tan campante, allí donde la había dejado. Procure realizar esta maniobra con suavidad, para evitar sustos más o menos graves a sus involuntarios colaboradores.

El único riesgo verdadero de las Transmutaciones es no hallar, cuando se desea volver, un sujeto que utilizar para ello. Como en general lo único que no falta en el mundo es precisamente gente, no te preocupes demasiado; únicamente toma precauciones de sentido común, como no desmaterializarte durante excursiones en parajes solitarios, o durante el puente de Agosto en Madrid.

Ya habrás deducido que muchos de los fenómenos paranormales descritos en películas del ramo o tesis de universidades curiosas se explican en base a Transmutados que desean rehacerse y se esfuerzan en llamar la atención de un prójimo visible para ello. Puede ocurrir, por ejemplo, que un acompañante invisible te haya seguido hasta tu casa, quedando encerrado en ella -pues la invisibilidad no implica desmaterialización molecular en sentido fantasmagórico atraviesaparedes. Así que te repantingas tranquilamente en el sofá y empiezas a escuchar ruidos extraños y a ver cómo se desplazan los floreros. Tranquilízate; concentra tu atención en el lugar de donde provienen los fenómenos, y facilita el retorno del Prójimo Transmutado. Ofrécele luego algo de queso y vino para reponer fuerzas. Sé amable: seguro que alguna vez te verás tú mism@ en situaciones parecidas.

 

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