Quien no esté triste, deje mi lectura,

o días sombríos no haya gustado;

que quien se vea solo y abrumado

no busque para hundirse sombra oscura:

que lea mis versos, palabrería

sin arte alguno, fruto de locura.

Razón de mi quebranto podrá daros

Amor, que lo causó, si quiere hablaros.

No poca parte de delicia alberga

un hondo sufrimiento verdadero;

así que si me véis desesperado,

juzgad en tal medida mi alegría.

Si simplemente Amor en mí habita

me siento tan feliz que olvido el mundo;

si quiero conocerlo en lo profundo

añade a los placeres el dolor.

Tagged with:
 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.