Fantaseando, el amor me descubre

secretos que no enseña a los más listos;

mi día claro es noche para todos,

y vivo de un manjar que nadie prueba.

Mi espíritu practica el amor tanto

que creo que en su vuelo me abandona;

no es propio mi deseo de quien vive

aún en su prisión de sangre y aire.

No me turban las ideas lujuriosas:

mi espíritu se corre con etéreas

escenas de amor puro, que yo mismo

no puedo comprender, pues estoy vivo.

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