Este es uno de los libros que sin duda intentaría salvar de mi incendio. El «Manual de Gramática Histórica», de Menéndez Pidal, me llevó en cuarto curso de carrera de Filología Hispánica a uno de los más altos picos de disfrute neuronal que la universidad pudo ofrecerme.

Es un tratado casi policial, un manual de investigación forense de historia del idioma, un CSI de la historia del castellano. Partiendo del latín -bien documentado en múltiples textos universales- y de unos cuantos códices dispersos por los monasterios de toda España, MP reconstruye la evolución del idioma de Ovidio hasta el de Cervantes. Es una proeza intelectual formidable, a la altura de ese gran momento de la ciencia que fue el periodo de final de silgo XIX y principios del XX: Ramón y Cajal, Marañón, Fleming…

Por aquel entonces, todavía se creía en la razón como metodología válida para el establecimiento de la verdad -hoy, la emoción la ha suplantado con éxito.

La razón, también denominada empirismo, busca simplemente establecer una cadena de continuidad entre hechos diversos. En el caso de la ciencia, muchas veces el objetivo es asegurar que reproduciendo un hecho determinado se conseguirá, por simple acción del tiempo, otro diferente: causa-efecto. En el caso de la Historia, con mayúsculas, no se busca una utilidad industrial, sino simplemente dejar claro qué cosas ocurrieron antes y cuáles otras después. Parece una tontería, pero así es la Historia: lo que ocurrió antes influye necesariamente en lo que ocurrió después, y aunque no lo haga de un modo matemático, físico o biológico, siempre es grato conocer estas verdades.

En su trabajo de reconstrucción de la historia del español, MP solo cuenta con códides y manuscritos de difícil lectura, y aún así es capaz de trazar la evolución fonética, léxica, gramática y sintáctica de nuestro idioma desde el latín hasta Fernando de Rojas. Es sencillamente apasionante.

El examen de fin de curso de «Historia de la Lengua» en Filología Española, al menos en los años en los que yo estudié, consistía en identificar la fecha y el lugar de producción de un determinado texto medieval. Un trabajo de perito cuasi judicial, basado en las pruebas científicas y la metodología establecida por MP en su Manual. Es sin duda una habilidad perfectamente inútil en el mundo contemporáneo, salvo quizás en la resolución de algunos pleitos históricos (que de todas formas se resolverán por influencias). Ser capaz de establecer que diez líneas de texto antiguo se escribieron entre 1120 y 1145 en la zona de Zamora, a mano izquierda, quizás no sirva para nada, pero aprender a hacerlo resultó fascinante. Aquel curso solo tenía un libro de texto: el Manual de MP, cuyo sucio estado de portada revela el trajín a que fue sometido.

 

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